FSL-LATAM_006
86 Segundo semestre 2018 en relación a la aceptación, aplicación y efectividad de los pro- gramas de seguridad y salud ocupacional. Cuando los trabaja- dores, por pensamiento mágico o por interés secundario, están exigiendo y recibiendo sus dotaciones lácteas, pueden estancar su participación en las actividades preventivas implementadas por la empresa. Además el problema derivado de la leche se suma a otras condiciones negativas de actitud y acción por par- te del personal en general, ocasionando un relajamiento de las normas de seguridad y salud ocupacional, tales como: Aplicación parcial de las normas de seguridad para trabajos de corte y soldadura. Descuidos en el manejo, transporte y almacenamiento de materiales y substancias químicas peligrosas. Desidia para solicitar la descontaminación de equipos, útiles e instrumentos de trabajo. Ingreso furtivo y no autorizado a espacios con nados. Negligencia en el manejo de los recipientes de seguridad. Extravío de los manuales de procedimientos que incluyen las instrucciones especí cas para la identi cación y la prevención de las posibles afectaciones a la salud, causados por los tóxi- cos o las sustancias peligrosas. Omisión en la obtención de las autorizaciones para trabajos que entrañan una exposición extraordinaria y que requieren de permiso o supervisión especial para ser ejecutados. Dudas en la interpretación de las señales y avisos de segu- ridad. No uso o inconsistencia en el uso del equipo de protección personal. Como conclusión y al no haber normatividad o cial especí - ca que obligue a las empresas a de nir su actuación ante este tema, se obliga el cambio a ejecutar verdaderas acciones de prevención a través del cumplimiento de los aspectos técnicos contenidos en los reglamentos de seguridad y salud ocupacio- nal y en las normas o ciales mexicanas. Sobre todo si somos una empresa que conceptualiza a la seguridad y salud ocupacio- Si le comunican que clientes de la empresa visitarán la planta o en casos de inspecciones internas o externas. Cuando es reconvenido por los niveles de mando o por los miembros de la comisión de seguridad e higiene. Cuando el trabajador conserva la leche en su puesto de tra- bajo y con las manos contaminadas por el químico procede a retirarse el equipo de protección respiratoria, en el mismo lugar donde el tóxico se encuentra en sus máximas concen- traciones, para ingerir su leche, repitiendo esta maniobra va- rias veces durante el turno. La leche queda expuesta al ambiente de trabajo y se conta- mina o el trabajador se quita el respirador e inhala el tóxico. Manipula el envase de la leche con las manos o con los guan- tes contaminados así como las áreas cercanas a la nariz y la boca, provocando que el tóxico no nada más sea inhalado, sino también ingerido. Si no se terminó la leche contaminada, la guarda para otro día o se le lleva a su casa; entonces la familia del trabajador se puede ver afectada, cuando éste se lleva la leche contamina- da a su domicilio para compartirla con su familia. Coloca la leche en casilleros, cajas de herramientas, etc. pro- vocando la contaminación de la leche al guardarla momen- táneamente junto a sus herramientas o demás utensilios de trabajo o colocarla en vecindad a sus guantes, cascos, respi- rador, ropa de trabajo, zapatos de seguridad, etc. La temperatura del área o departamento también puede ser un factor que provoque enfermedad, ya que los am- bientes calurosos favorecen la rápida descomposición del lácteo, incluso aún en ambientes relativamente fríos; si la leche permanece sin refrigeración por largos perio- dos de tiempo también puede sufrir un proceso de des- composición. Si la leche no está refrigerada o se cuenta con refrigera- dor, pero este tiene fallas que no asegurar una leche apta para el consumo humano Si el trabajador no se asea las manos y la cara puede con- taminar el refrigerador, los envases de leche, los vasos, los conos, etc. Relajamiento de las normas de seguridad Continuar con la práctica de proporcionar leche a los tra- bajadores puede causar efectos mayores en las empresas, pues de nitivamente una organización se puede perturbar Se estima que fue a mediados del siglo XX cuando los trabajadores iniciaron el hábito de ingerir leche antes, durante o después de haber estado expuesto a agentes tóxicos
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