FSL-LATAM_006
84 Segundo semestre 2018 Nunca ha sido demostrado cientí camente que los elementos contenidos en la leche tengan po- der para neutralizar, minimizar o eliminar por completo los efectos tóxicos de los contaminan- tes del ambiente de trabajo. Además, estos tó- xicos puede que hayan ingresado al organismo por vía respiratoria, digestiva o a través de la piel y también que la exposición haya sido aguda o crónica. Hoy los nutriólogos y médicos se incli- nan por una alimentación basada en vegetales y frutas, condenando a la leche por su participa- ción en la elevación del contenido de coleste- rol en sangre. Incluso también indican que la le- che podría ser eliminada de la alimentación del ser humano adulto sin que este lo resintiera nu- tricionalmente, proponiendo a la soya como un sustituto idóneo. No existe cita bibliográ ca que documente cuáles fueron las razones para considerar a la le- che como protectora de la salud de los trabajadores expuestos a los tóxicos industriales. Es posible que la leche haya ingresado en las empresas probablemente al pensar que si los trabajado- res la consumían estarían mejor nutridos y por lo tanto tendrían mayor resistencia ante los embates de los contaminantes en ge- neral. Esta idea pudo provenir de algunos libros de toxicolo- gía clínica o de algunos manuales de primeros auxilios de aque- lla época, en donde se indicaba que la leche sumada a otros in- gredientes debía ser administrada en cuanto hubiera ingerido un tóxico o veneno. Este paradigma también pudo originarse de la actuación tiem- po atrás de algunos médicos, quienes en las salas de urgencias de las clínicas y hospitales, ante la ingesta accidental o volunta- ria de diversas substancias tóxicas acostumbraban hacer lavados gástricos con leche. Incluso en algunas guías telefónicas de los noventa se recomendaba la ingesta de leche para la atención ini- cial de las intoxicaciones. Entonces, los médicos y los textos de toxicología, seguridad o primeros auxilios hacían esta recomen- dación porque se pensaba que la leche podría neutralizar la irri- tación que el tóxico o veneno provocaba en el tubo digestivo. Además, se pensaba que las grasas de la leche retrasarían o eli- minarían la posibilidad de que el tóxico se absorbiera. Los estudios y experiencias de gastroenterología y toxicolo- gía publicadas posteriormente, echaron por tierra esa forma de pensar, pues se comprobó que la leche antes de producir alcali- nidad, estimula la secreción de los jugos gástricos y empeoraba el cuadro. En la actualidad, los lavados gástricos no se hacen con leche, ahora el procedimiento es distinto, no solo se demos- tró que la grasa de la leche no impedía la absorción del tóxico, sino que incluso algunos tóxicos siendo a nes a la grasa veían fa- vorecida su absorción. Así, la experiencia en el manejo del pa- ciente intoxicado deja en claro que los trabajadores más graves eran aquellos que habían ingerido leche en los minutos poste- riores de la intoxicación y los menos delicados eran los que ha- bían permanecido en ayuno total. Pero desde luego que al refe- rirnos a esta situación no debemos olvidar que la gravedad de un trabajador intoxicado no solo se relaciona a la ingesta de le- che o al ayuno, sino también al tipo de tóxico, a la magnitud de la dosis, al tiempo de exposición a la vía de ingreso al organis- mo, a la pronta atención médica, etc. Temas de estudio Es contundente el hecho de que no existen investigaciones y publicaciones cientí cas en ninguna parte del mundo en los úl- timos sesenta años que se re eran a los bene cios de la leche en la salud humana. Solo se encontró un artículo publicado en 1958, con el título “Enfermedades industriales y leche” en el cual se comenta que resulta inadmisible el uso de la leche como un La leche no elimina el efecto negativo de la exposición a contaminantes ni reduce las consecuencias de las intoxicaciones (2ª y última parte) Daniel de Anda Fuentes CEO SISE México
Made with FlippingBook
RkJQdWJsaXNoZXIy MzA3NDY=